"Macario", orgullo del cine mexicano
A 50 años de su realización

Considerada como una de las películas mexicanas más célebres de su
tiempo, y la primera cinta de este país en ser nominada al Oscar de la
Academia de Hollywood en la categoría de mejor película en lengua
extranjera, "Macario", protagonizada por el primer actor Ignacio López
Tarso, festeja 50 años de haber sido realizada.

De acuerdo al sitio de Internet Películas del Cine Mexicano, los críticos
revisionistas de ese momento -principios de los sesenta-, Macario y
Roberto Gavaldón -director de escena- fueron acusados de un exceso de
preciosismo y artificialidad, apreciaciones que condujeron a un prematuro
desprestigio del citado director de cine.

Asimismo señala que durante algunos años, "Macario" fue calificada como
una cinta hecha para satisfacer el gusto extranjero, triunfar en festivales y
subrayar un nacionalismo anacrónico y nada moderno. Luego, en los años
ochenta, Gavaldón fue revalorado y sus películas -"Macario" incluida-
apreciadas por las mismas razones que anteriormente fueron criticadas.

En todo caso, las actuaciones de López Tarso y Pina Pellicer en "Macario"
no pasaron inadvertidas y fueron apreciadas positivamente por los mismos
críticos que denostaron la cinta que ahora a 50 años de distancia puede
mostrarse, con orgullo al mundo, como digna representante de lo mejor
que ha germinado en nuestro cine.

Si bien se trata de una cinta de fantasía, en la que a Macario, personaje
central de la trama, se le aparecen figuras respetadas y hasta temidas
como son: Dios, el Diablo y la Muerte, el ingenio con el que fue realizada
logra darle a los recursos sencillos, un gran impacto visual.

La atmósfera sobrenatural que recrea Gavaldón, logra atrapar el interés del
público, ya que en ella se aborda la delgada línea que existe entre la vida y
la muerte, pero plasmada de manera muy amena.

En cuanto a la trama, fue gracias al guión de Emilio Carballido y Roberto
Gavaldón, con base en una historia del novelista B. Traven -que a su vez
ésta tiene sus cimientos en un cuento de los hermanos Grimm-, que el
propio Gavaldón llevó a la pantalla grande en 1959, bajo el nombre de
"Macario".

La cinta muestra ese jugueteo con la muerte, en donde un leñador
-cansado de la pobreza en la que se encuentra con su familia-, tiene como
máxima ilusión poder comerse, él solo, un guajolote.

Con la exquisita dirección de fotografía de Gabriel Figueroa, para captar a
la perfección las Grutas de Cacahuamilpa y otros parajes del estado de
Guerrero (Taxco y Zempoala), Ignacio López Tarso es ese Macario que
cuando su esposa (Pina Pellicer) se roba un guajolote de la casa de sus
patrones y se lo da, corre al bosque para tener un festín particular.

A partir de ese momento Macario es objeto de diversas vicisitudes durante
las cuales habrá de enfrentarse a su propio destino.