La última marcha del SME evidencia el debilitamiento de su
movimiento
La marcha del miércoles del SME demostró el escaso respaldo
popular de ese sindicato y refrendó la mala opinión que se tiene
de él y de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

El SME no es el EZLN ni el señor Esparza es Marcos. Con ese
mascarón de proa, es decir, con Esparza, la camarilla sindical
desprestigiada, los expriístas de larga cola, ese barco de la
desestabilización que han querido echar al mar no va a ningún
lado. Pero su debilidad no implica, sin embargo, que vayan a
renunciar a sus objetivos, al contrario: La sombra de la derrota
los puede hacer más violentos.




















La apuesta, obviamente, no es conservar una fuente de trabajo. Si
ese fuera el objetivo, no habrían destruido a la empresa. Lo que
se busca es crear el caos, provocar al Gobierno y echarle la culpa
a él y que la población se le vaya encima.

El SME ha emprendido una escalada sediciosa para
desestabilizar al país y, de ser posible, tumbar al gobierno. Mire lo
que está pasando hoy en Guerrero, por ejemplo. Ese es el sueño
del jefe político de quienes se manifestaron el miércoles: López
Obrador.

Luz y Fuerza le compra a CFE, a precios de 2008, a 89 centavos el
kilowat hora y lo venden al usuario a 1.20 pesos. Este año
compró el kilowat hora en 92 centavos y lo revendió en 1.40
pesos. "¡Un negociazo!" se diría, pero no: Luz y Fuerza del Centro
pierde dinero y pierde a manos llenas. Del presupuesto hay que
inyectarle 44 mil millones para cubrir sus pérdidas.

Bueno, debía metérsele esa fabulosa cantidad del erario para
que se pudiera sostener una relación laboral en la que
predominaron los abusos del sindicato hacia una empresa del
Estado en quiebra.

¿Qué reivindican los sindicalizados del SME? ¿Cuál es el pleito
de los trabajadores de la UNAM y otras universidades que fueron
al paro y a la marcha en apoyo al SME? ¿Qué defienden el PT, el
ala lopezobradorista del PRD, Convergencia y La Jornada?
Bueno, decía Borges, citando a Emerson: "Los argumentos
nunca han convencido a nadie".

Y en este caso por más que se pongan las cuentas sobre la
mesa, los que marcharon el miércoles no cambiarán de parecer.
Quieren desestabilizar al país, ese es su objetivo, pero están
lejos de lograrlo, su movimiento es impopular.

Luz y Fuerza se extingue y, creo yo que la operación del gobierno
en este caso salió bien. Habrá llamaradas fuertes --ojo con
Guerrero-- pero a fin de cuentas creo que es irreversible la
extinción de Luz y Fuerza del Centro para bien del país