Catalejo

En el Catalejo del día de hoy les voy a compartir algunos textos de
un niño que creció poeta, él vivió muy cerca de un bello y
caudaloso río, El Grijalva. Se llamó Carlos Pellicer, nació en
noviembre de hace más de cien años en San Juan Bautista, hoy
conocido como Villahermosa, Tabasco. El le cantó a su tierra
como nadie más:

"Tabasco es un río ancho con ganas de trabajar; desde la sierra
hasta el mar, todo tabasqueño mío trabaja y sabe cantar.

El agua está en mi tierra como el cielo, por todas partes; el cielo
en las estrellas se coloca y sigue más allá de las estrellas; y las


















estrellas, cantan en su boca.

Tan bajas están las nubes que es la oportunidad de conocer a
los ángeles.

El mar ha arrimado a las garzas con una historia de algún
pescador, sobre las costas del mar danza del buque cargado de
estrellas y de nombres; en sus entrañas, los peces dan saltos de
soledad.

El mar que ve a los niños disparatar se enrolla y se cae, se
endereza y se pone a jugar. Se hinchan las olas y se empujan, se
aplastan y relinchan.

Crece mi corazón como un pez en el mar, crece en la oscuridad y
fosforece y sube el día entre los arrecifes de coral.

Corazón entre el náufrago y piratas que se salva y devuelve lo
robado a su lugar".

Pues éstos fueron solamente algunos fragmentos del libro
Brochazo de sol, Pellicer para niños, editado por Alas y Raíces a
los niños. Ojalá que se animen a leerlo.