Presupuesto de Egresos 2010

Ya casi se aprueba el presupuesto, en el ejercicio fiscal había un
problema, el del petróleo y el precio del petróleo sigue siendo un
problema pero este año hubo la posibilidad de ir haciendo unos
seguros y salvaguardas que permitían mantener un precio del
petróleo óptimo para el país.

Para el próximo año no vamos a tener ese beneficio, tenemos
que sustituir ese recurso y las únicas dos formas era a través de
mayores impuestos que generaran mayores ingresos o reducir
gastos.

La primera opción casi no se vio, no se llegó a la gran reforma


















fiscal que año con año se venía anunciando, siempre en un
contexto muy polarizado, de competencia política. Se han estado
echando la culpa de quién ha sido el responsable de los
impuestos nuevos.

El PRD se ha deslindado de la culpa y tratar de asignar los
costos políticos al PAN y al PRI. Es una estrategia lógica.

En este nuevo proceso de discusión para el presupuesto el
querer navegar con bandera de "yo no aprobé impuestos pero sí
tengo derecho a un presupuesto" ha hecho que el PAN y el PRI lo
excluyan de las negociaciones.

Ha habido un debate intenso en materia de gasto y política social;
es decir, no se está pensando mucho en gastar para el próximo
año, en tener recursos para políticas estructurales de largo
alcance; se está pensando en políticas públicas que tengan un
beneficio político al corto plazo.

Se había prometido que los impuestos que se iban a cobrar iban
a ser para el desarrollo social, sobre todo el programa
Oportunidades.

El PRI ha tratado que Oportunidades, que es un programa
federal, pase a la administración de los estados. Es un beneficio
para ellos porque es el partido que gobierna más estados.

El PRD se ha visto excluido en las negociaciones pero también
en sus intentos de protestar o presionar para que se le incorpore
para mayores recursos para sus estados y para el DF.

El PT se acuerda que cuando ellos tomaron la tribuna el PRD fue
poco solidario y ahora les dicen que ellos quieren debatir sobre
cómo gastar. Evidentemente está en esa posición porque hoy no
tiene mucho a qué apostarle en términos de gasto. Saben que si
apuestan a una agenda de mayor gasto social va a beneficiar al
Ejecutivo Federal.

No gobiernan estados, no gobiernan grandes municipios; es
decir, no tienen incentivos y tienen la oportunidad de cobrarle al
PRD y no apoyarlo.

El único que sí tiene incentivos para incorporarse a la
negociación es el PRD porque gobierna la entidad federativa más
importante, municipios muy importantes y estados cuyos
ingresos provienen de recursos federales.

En la vorágine política del presupuesto cada quien busca que
queden asignados para tener una finalidad política y tener un
mayor beneficio sin asumir los costos.

Vivimos en un régimen fiscal donde los estados sólo estiran la
mano y no tienen la capacidad de tributar. La Federación les ha
ofrecido que muchos impuestos que se recaudan a través de la
Federación ahora se haga a través de los estados. Siempre se
han negado a esta posibilidad porque no quieren asumir los
costos.

Finalmente uno ve con preocupación que no es un presupuesto
donde las necesidades que vamos a tener de reducir gastos no
se están yendo en reducir secretarías, presupuesto a partidos
políticos, gasto corriente y poder invertir en infraestructura, tener
una política de largo alcance en educación, ir estableciendo
criterios de productividad y de eficacia.

El país se ha caracterizado en que gasta mucho en educación, en
desarrollo social y los resultados son muy magros.

En ese sentido no se están estableciendo criterios para que lo
mucho que se gasta tenga variables claras de los beneficios que
se buscan.

El presupuesto que se ofreció en este sexenio fue de
infraestructura y una política anticíclica que pudiera reactivar la
economía a través de un gran programa de obra pública que no
estamos viendo; de un presupuesto dirigido al gasto social, en
educación, en salud, en infraestructura o inversión y que también
pudiera detonar polos de desarrollo y tampoco lo estamos viendo.

Estamos viendo una lucha por el pequeño pastel que lograron
preparar con los ingresos que se pudieron obtener.

Es muy limitada la capacidad que tiene la Federación para
fiscalizar los recursos que van a los estados.