Diego Morán trabaja como vendedor en una casa de ropa
masculina y lleva el oficio de sastre en la sangre. Diego vivía con
Valeria, una mujer con la que no encontró la forma de construir su
proyecto de vida. Valeria lo abandonó llevándose las pocas cosas
de valor que poseían, los ahorros que él destinaba para comprar
un auto y el dinero que Diego le daba puntualmente para la renta
del departamento. Al ser lanzado de la vivienda, arruinado y
desilusionado, Diego vuelve temporalmente a la casa de sus
padres, donde no es recibido tan bien como él esperaba.

No sólo abandonado, sino también estafado por su última pareja,
Diego se refugia en su familia, especialmente su abuelo, con el
que tiene mucha afinidad. También sus amigos Isela y Paco lo
ayudan a superar su fracaso sentimental.

Al poco tiempo de su regreso a la casa de sus padres, Diego
conoce a Azul Toscano, de quien se enamora. Pero ella ya está
comprometida y va a casarse con Mauricio Duarte, un empresario
triunfador, pero cuyo éxito esconde varios negocios turbios.

Diego y Azul tienen varios acercamientos y nace entre ellos una
gran atracción, pero por distintas circunstancias, cada uno sigue
su camino y creen que nunca volverán a verse.

Diego se hace muy amigo de Silvana Lombardo, una mujer que
perdió hace dos años un pequeño hijo. Desde que ocurrió esa
tragedia, nada ni nadie ha podido hacerla desistir de la idea de
que Mauricio es responsable de esa muerte. Silvana no encuentra
consuelo para su dolor y decide matar a Mauricio. Diego se entera
de sus intenciones y, al evitar que ella cometa ese crimen,
termina salvándole la vida a Mauricio.

A partir de entonces, Mauricio quiere que Diego vaya a trabajar
para él, considerándolo casi como un amuleto de buena suerte.
Acostumbrado a lograr lo que se propone, no se detiene hasta
conseguirlo. Es sólo hasta el momento en que Diego acepta ese
empleo y entra a la casa de Mauricio, que se entera de que Azul, la
mujer que más ha amado en la vida, es la esposa del hombre
que es ahora su jefe y del que depende económicamente.

En un principio, Diego no ve nada sospechoso en las actividades
profesionales de Mauricio, aunque no le agrada tener que trabajar
para el hombre que le arrebató al ser más importante de su vida.
Sin embargo, acepta resignadamente que la perdió, convencido
que ella prefirió a Mauricio porque encontró en él cualidades y
ventajas que Diego no podía ofrecerle.

Diego, poco a poco, se irá dando cuenta con preocupación, de la
verdadera finalidad de los negocios de Mauricio y de sus manejos
turbios con grupos influyentes. Al enterarse de que el esposo de
Azul es en realidad un individuo sin escrúpulos, capaz de actos de
crueldad e inmoralidad sin límites, le costará muy caro a Diego.
Cuando intenta irse, para denunciar todos los crímenes que se
cometen en ese lugar y poder salvar a Azul, comprende que no le
será posible salir de ahí; al menos vivo.

Además, Diego no se atreverá a dejar a Azul sola en medio de un
peligro, que ella aún no percibe. Azul no sabe quién es Mauricio
en verdad, y también corre peligro su padre, Alfredo Toscano, un
prestigioso científico al que Mauricio buscaba contratar desde
antes de conocer a Azul y a quien ella convenció de trabajar para
él.

Mauricio necesita los conocimientos científicos de Alfredo para
llevar a cabo uno de sus planes más deshonestos y ambiciosos.

Diego se verá ante la disyuntiva de rendirse ante esa realidad que
le tocó vivir, o luchar con decisión y valor para salvar a la mujer
que ama, incluso dentro del mismo infierno en el que están
atrapados.
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